Abordaje psicológico a la
familia
La familia es uno de nuestros pilares emocionales más importantes
para nuestra vida, sino el más importante. En nuestra cultura la
variedad de relaciones familiares se podría decir es casi tan extensa
como el número de familias. Existen hoy en día una gran
diversidad en las organizaciones familiares dando con ello lugar a una
gran complejidad y exigencia emocional a sus miembros.
La familia es el lugar de nuestros primeros vínculos y afectos
que nos brindan gran parte del apuntalamiento que necesitamos tanto para
nuestro propio crecimiento como para nuestro desenvolvimiento en nuestra
vida interpersonal e inclusive profesional.
La familia está en constantes desafíos, ya que cada cambio
interno (en alguno de sus miembros) o externo (situaciones ajenas) afecta
a cada uno de sus integrantes como a todo el conjunto en su dinámica
de funcionamiento. Esto implica continuos desajustes y reajustes que requieren
muchas veces renuncias, enfrentamientos y desacuerdos difíciles
de comunicar y saber llevar. Estas pequeñas crisis se constituyen
en experiencias a partir de las cuales vamos creciendo, aprendiendo y
reaprendiendo a cómo desenvolvernos con las dificultades propias
de la convivencia y de la vida misma.
En la historia familiar pueden suceder situaciones que produzcan tales
anudamientos que provoquen crisis que no facilitan tanto el crecimiento
de sus miembros al interior de la familia como de la misma familia en
su conjunto. Anudamientos que van a repercutir en cada uno de sus miembros
y que pueden generar distanciamientos, incomunicaciones y desconfianzas
casi imposibles de desatar. En estos casos, la familia suele recurrir
a su red social ampliada, o sea, a personas que consideran cercanas a
la familia buscando su ayuda, pero muchas veces éstas no pueden
brindar la ayuda que realmente necesitan. En esta situación es
necesaria muchas veces la intervención de un terapeuta para intentar
comprender desde otro ángulo lo que está ocurriendo y así
poder restaurar los vínculos, las confianzas y comunicación
necesarias para continuar en desarrollo y crecimiento su historia individual
y familiar.
TRABAJO CON LA FAMILIA
El trabajo con la familia y el o la terapeuta es primero
que todo un reconocimiento de que algo está fallando y que no se
ha podido reparar. Requiere de voluntad y capacidad de tolerar que se
puede estar equivocado en las impresiones que cada uno se ha hecho de
la situación que los hace consultar. Implica la capacidad de poder
escuchar al otro desde una actitud abierta y una gran oportunidad de ver
y mirar a nuestros padres, hijos, hermanos, pareja, suegros, desde una
nueva perspectiva.
Aunque es fundamental la asistencia de todos los miembros de la familia
para el trabajo, también es necesario respetar los ritmos de cada
uno de sus miembros, con lo cual se trabaja con quienes puede ir asistiendo
a las sesiones. Esto implica que se puede trabajar con los que pueden
venir a las sesiones, que no siempre son todos ni siempre los mismos,
lo que requiere un gran esfuerzo de flexibilidad tanto para la familia
como para el o la terapeuta.
A QUIEN VA DIRIGIDO
A familias que se sientan atrapados respecto a alguna situación
y que los lleva a distanciarse resquebrajándose la comunicación
entre algunos o todos sus miembros.
A familias con dificultades para aceptar cambios como la llegada de nuevos
hijos, cambios propios de las etapas de desarrollo de los hijos (paso
a la adolescencia, independencia de los hijos).
A familias que han tenido pérdidas difíciles de superar,
ya sean tanto afectivas como materiales. (Divorcios, nuevos emparejamientos,
retos profesionales, muertes, enfermedades, por mencionar algunos).
A toda familia que tenga ganas de continuar una historia de desarrollo
y crecimiento en conjunto sin dejar de respetar la individualidad de cada
uno de sus miembros.
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