Proceso de Duelo, Destructividad y Mentira en la Anorexia
La
distorsión de la percepción del propio cuerpo y del rol
que se desempeña dentro de la familia, el sentirse por encima de
la vida y de la muerte y la no aceptación del límite, son
algunos de estos fenómenos ligados a la mentira
que, entre otros, siempre vamos a observar en las anoréxicas. Esta
inversión de la verdad, de la realidad, invita a la anoréxica
a que se recree en un mundo y una forma de concebirlo que es irreal, ideal
y hecha a medida, sin límites.
Cada
vez más vemos pacientes que no tienen por qué ceñirse
al perfil que antes describía y venimos observando con preocupación
que la anorexia se ha extendido, por ejemplo,
a otras etapas vitales que van más allá de la adolescencia.
No es infrecuente que en la actualidad acudan a las consultas de los profesionales
de la salud mujeres de mediana edad presentando
sintomatología anoréxica. Tampoco es infrecuente que acudan
demandando ayuda varones jóvenes que
presentan trastornos en la alimentación que hace un tiempo sólo
se observaban en las mujeres. ¿Qué es lo que está sucediendo?
La
anorexia también tiene un componente social
muy importante. Vivimos en una sociedad que ya de por sí
fomenta que se tolere poco el error, la posibilidad de equivocarse, la
imperfección. En un mundo tan competitivo donde predominan los
valores ligados a la juventud, el no ser la más guapa o la que
tiene la figura más esbelta es sinónimo de fracaso, de debilidad
y de vulnerabilidad.
La
anorexia también puede ser entendida como una lucha
desesperada de la persona que la padece frente
al inexorable paso del tiempo. La adolescente frente a la pérdida
de la infancia idealizada, las mujeres de mediana edad frente a la pérdida
de la juventud. En última instancia, se lucha contra la idea de
final, de muerte, el último de los límites. Esta es la gran
mentira de la anorexia, hacer sentir al individuo que es capaz de burlar
el destino y de manera trágica lo conduce precisamente hacia la
muerte. |